Mientras se disputaba el Querétaro-Atlas de la Jornada 8 del Clausura 2002, aficionados de ambos equipos se agredieron de tal manera que la pelea arrojó más de 17 muertos con lujo de saña por los delincuentes que se cobraron su cobardía con tubos y cualquier objeto punzocortante, incluso navajas para matar a personas que se les aparecían a su paso y golpearlas hasta que ya el cuerpo no se moviera.

No había seguridad por parte del Estadio La Corregidora, pese a saber que ese inmueble tiene antecedentes de afición violenta. La cancha del estadio fue invadida y en todo momento se veían escenas de violencia mientras se guarecían los papás con sus hijos que fueron testigos de esa masacre que nunca se había visto de esta manera en el futbo mexicano.

Las autoridades de la Federación Mexicana de Futbol n de la Liga MX se han pronunciado al respecto, pero deberán explicar lo ocurrido si no su espectáculo perderá toda credibilidad y la afición no querrá asistir a los estadios.

Redacción

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