Historias peludas presenta: La última oportunidad

Por: MVZ Laura Susana Hernández Reyes

México.- Y allí estaba yo, hecha un esqueleto y la piel se me caía a pedazos. Me dejaron en medio de la calle, pensé que saldríamos a dar un paseo, pero no fue así Me dejaron como si fuera un mueble viejo, una cosa que ya no les servía, no me soportaban, les daba asco, mi cuerpo sangraba y olía muy mal, no era mi culpa, no sé cómo empecé a estar enferma.

Me compraron en la calle, un señor nos puso a mis hermanos y a mí en una caja de cartón; fuimos 12. Al mes de edad nos separaron de mamá y papá, ellos estaban muy delgados, más mi mami, porque nos daba leche y siempre teníamos hambre.

Estábamos en la caja llorando de hambre, frío y extrañando a mamá. La gente se fue acercando y se llevaban a mis hermanitos. Finalmente me llevaron  a un hogar que al principio me recibieron con mucho amor y me cuidaban.

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Pero no sé qué hice mal para que me dejaran en la azotea amarrada y dormía en una pequeña casa hecha de tablas viejas donde entraba mucho el aire y frío, cada que llovía yo me asustaba mucho porque acababa mojada y temblando por los rayos.

Tuve 4 veces hijitos. Los de raza Gran Danés como yo tenemos camadas muy grandes, así que todos mis partos  fueron muy numerosos. Apenas me daban de comer y mis bebés eran primero, yo les daba leche y después la poca croqueta y sobras de comida se las compartía. Luego se los llevaban de mi regazo, y así repitieron cuatro veces más, cada embarazo adelgazaba más y más, hasta que ya estaba demasiado vieja para darles hijos y además me empezó el problema de piel, y fue cuando decidieron “desecharme”.

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Me daba tanta comezón y dolor mi cuerpo que ya quería morir para no padecer más. Me quedé parada, sin ánimos de seguir adelante, cuando estaba por perder la fe, se acercaron a mí varias personas, eran una mujer y hombre con unos lindos niños, me hablaron y enseñaron algo de comer, era tanta mi hambre que no lo pensé dos veces y me acerqué. Noté que les rodaban lágrimas por las mejillas, y me pusieron una correa suavemente para no lastimar mi cuello y me llevaron con ellos. Sabía que me ayudarían, aún había humanos en quién confiar, quizá esta era mi última oportunidad de ser amada y feliz, ya tenía 8 años y los de talla gigante no vivimos mucho tiempo.

En esa casa había muchos más perros que me recibieron ladrando y algo desconfiados, pero rápido me hice amiga de varios y todos convivíamos en armonía. En ese lugar, no me faltaba la comida, tenía tanta hambre que devoraba lo que me daban y quería más y más, me llevaron al veterinario y me recetó varios baños y medicina tomada que me daban puntualmente, pero el problema de mi piel, ya tenía tanto tiempo de haber aparecido que fue muy difícil que me curara al 100%.

Subí algo de peso, pero aún estaba muy delgada. y el problema de piel regresó ahora más fuerte y molesto. Por más que se esforzaron en salvarme todo fue en vano, la enfermedad afectó otros órganos y mi corazón ya no aguantó más,  y ahora todo esto lo recuerdo estando acá arriba en el cielo.

Me llamaron Laisha, quizá estuve en ese hogar algunos meses, pero para mí fueron los mejores de mi vida. Me respetaron y amaron, como no lo hicieron en 8 años los “otros” humanos, estas maravillosas personas que fueron mis ángeles lo hicieron en corto tiempo, y les agradezco esos instantes juntos, de “apapachos” y cuidados, estoy en paz y feliz, cumplí mi misión en la tierra.

Ahora deseo que la gente ya no compre animales en la calle o en otro lugar, y si lo hacen que sean conscientes de que merecemos amor y respeto en toda nuestra vida, que no los hagan tener hijos indiscriminadamente, y que primero se informen de las características de cada raza para que no abandonen a más colegas peludos porque crecieron demasiado o no los supieron educar. Es mejor adoptar primero.

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Un comentario sobre “Historias peludas presenta: La última oportunidad

  • el julio 4, 2018 a las 10:43 pm
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    Todas las historias de luciernaga son hermosas y a su vez tristes, porque algunos peludos son salvados y encuentran a una familia. Pero sin embargo la han sufrido para llegar al hogar indicado. Gracias MVZ. Laura por compartir sus anécdotas y consejos.

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